COMPRAS

En cuanto a los productos de Laos que suelen tener más éxito entre los viajeros cabe destacar las confecciones textiles en seda y algodón, con diseños y estilos variados en función de la región y del grupo étnico que las elabora. Entre la muy extensa variedad de productos textiles de Laos, algunas de las prendas más populares son los pha sin —la falda tradicional de las mujeres lao—, el pha biang —un chal que las mujeres lao lucen en ocasiones especiales— y las bolsas de espalda que fabrican y emplean muchos de los grupos étnicos de las montañas.

Otros productos destacados son la joyería de plata, las piezas escultóricas talladas en madera, piedra y hueso —como figuras mitológicas budistas e hinduistas, o pipas de opio— y la artesanía elaborada con bambú y ratán. Las tiendas de artesanía y los mercados turísticos de las principales ciudades suelen ser los lugares más caros, mientras que los mercados locales suelen ofrecer mejores precios.

Se encuentra vigente una prohibición total de exportar cualquier tipo de antigüedades, y muy especialmente de estatuas de Buda, por muy pequeñas que estas sean. Por ello, para evitar problemas en la aduana, al comprar cualquier ŀ gura de Buda es recomendable exigir un certiŀ cado que acredite que no se trata de ninguna antigüedad.

EL REGATEO

En primer lugar, lógicamente, el paso previo más importante al regateo es conocer el precio aproximado que es razonable pagar por un producto determinado, un conocimiento que habrá que adquirir a través de la experiencia, la observación y preguntando a fuentes fiables.

En muchas de las transacciones comerciales de Laos tiene lugar el regateo, una práctica que muchos viajeros perciben como incómoda. Y esto no sólo les ocurre a los extranjeros, como se puso de manifiesto en la sección dedicada a la opinión de los lectores del diario Vientiane Times, donde varios compradores laosianos expresaron sus quejas por la carencia de etiquetado con el precio de los productos, por la arbitrariedad de los precios que se pedían y por la pérdida de tiempo que suponía la práctica del regateo, entre otras cuestiones. El caso es que el regateo es una realidad en Laos, y que para que la experiencia sea lo más satisfactoria posible, hay que saber principalmente dos cosas: en qué ocasiones es pertinente el regateo (pues no lo es en todos los casos) y, sobre todo, con qué actitud y estrategia hay que abordarlo.

Hmong textiles at Luang Prabang's night market.

¿Cuándo regatear y cuándo no?

El regateo tiene lugar en la mayoría de transacciones comerciales, y es más sencillo enumerar las situaciones en que se encuentra fuera de lugar que aquéllas en las que es pertinente.

🔴 No se regatea nunca en los restaurantes, independientemente de que sean baratos o caros.

🔴 No se regatea el precio de productos con precios oficiales marcados, como serían el precio de un periódico, de una tarjeta telefónica de prepago o de un transporte público regular.

🔴 No se regatea en los supermercados y pequeñas tiendas de alimentación.

🟠 En los hoteles y pensiones, aunque el regateo tampoco es en general pertinente, los precios de las habitaciones suelen fluctuar notablemente en función de la temporada, por lo que se puede intentar una cierta negociación del precio, aunque nunca con la insistencia de un regateo en el mercado.

🟢 En los mercados tanto de alimentos como de productos para el hogar el regateo es la práctica habitual.

🟢 También se puede practicar en las tiendas de artículos de ropa, artesanía, etc., incluso cuando los precios estén etiquetados.

🟢 Posiblemente la situación en la que más claramente se impone el regateo es a la hora de acordar el precio de un trayecto de transporte no regular, ya sea en tuk-tuk, en sòng-thèo o bien en barca, puesto que a menudo los conductores intentan conseguir precios muy superiores a los que corresponden.

¿Cómo regatear?

La actitud a seguir a la hora de negociar una compra es la que adoptan los mismos laosianos en la mayoría de casos: el principio inviolable en el regateo es el que se conoce como “no perder la cara”. Esto significa que hay que actuar de una manera respetuosa, sin levantar la voz, sin poner al interlocutor en una situación comprometida, etc. Igual que ocurre en cualquier otra situación social en Laos, durante el regateo, tanto para gozar de la experiencia en sí misma como a efectos de su resultado, una actitud agresiva se encuentra completamente fuera de lugar y, al contrario, un trato amable y con sentido del humor suele conducir a resultados mucho más buenos y deseables.

En numerosas ocasiones, viajando como tour leader con grupos de turistas españoles, he presenciado unas cuantas escenas de regateo que me han provocado auténtico bochorno. Por algun motivo, al afrontar el regateo en tierras extrañas, algunos viajeros se dejan dominar por un instinto guerrero que les empuja a exprimir al vendedor local hasta límites insospechados, incluso cuando se trata de baratijas de precio irrisorio. Parecen poseídos por un diablo avaricioso. Obviamente, esto está completamente fuera de lugar. Es comprensible que el viajero no quiera que le tomen el pelo, pero tampoco hay que irse al otro extremo. Ten en cuenta que los vendedores de lugares como el Mercado Nocturno de Luang Prabang suelen hacer muy pocas ventas al día, y son siempre familias muy humildes para quienes es mucho más importante ese dólar extra que tu ni siquiera vas a echar en falta.

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