COMPRAS

EL REGATEO

En muchas de las transacciones comerciales de Laos tiene lugar el regateo, una práctica que muchos viajeros perciben como incómoda. Y esto no sólo les ocurre a los extranjeros, como se puso de manifiesto en la sección dedicada a la opinión de los lectores del diario Vientiane Times, donde varios compradores laosianos expresaron sus quejas por la carencia de etiquetado con el precio de los productos, por la arbitrariedad de los precios que se pedían y por la pérdida de tiempo que suponía la práctica del regateo, entre otras cuestiones. El caso es que el regateo es una realidad en Laos, y que para que la experiencia sea lo más satisfactoria posible, hay que saber principalmente dos cosas: en qué ocasiones es pertinente el regateo (pues no lo es en todos los casos) y, sobre todo, con qué actitud y estrategia hay que abordarlo. En primer lugar, lógicamente, el paso previo más importante al regateo es estar familiarizado con el precio que es razonable pagar por un producto determinado, un conocimiento que habrá que adquirir a través de la experiencia, la observación y preguntando a fuentes fiables.

Hmong textiles at Luang Prabang's night market.El regateo tiene lugar en la mayoría de transacciones comerciales, y es más sencillo enumerar las situaciones en que se encuentra fuera de lugar que aquéllas en las que es pertinente. Como norma general no se regatea en los restaurantes, independientemente de que sean baratos o caros. En los hoteles y pensiones, aunque el regateo tampoco es en general pertinente, los precios de las habitaciones suelen fluctuar notablemente en función de la temporada, por lo que se puede intentar una cierta negociación del precio, aunque nunca con la insistencia de un regateo en el mercado. No se regatea el precio de productos con precios oficiales marcados, como serían el precio de un periódico, de una tarjeta telefónica de prepago o de un transporte “regular” no turístico, y tampoco se regatea en los supermercados y tiendas de alimentación relativamente sofisticadas que se pueden encontrar en las principales poblaciones. En los mercados tanto de alimentos como de productos para el hogar el regateo es la práctica habitual, y también se puede practicar en las tiendas de artículos de ropa, artesanía, etc., aunque los precios estén etiquetados. Posiblemente la situación en la que más claramente se impone el regateo es a la hora de acordar el precio de un trayecto de transporte no regular, ya sea en tuk-tuk, en sòng-thèo o bien en barca, puesto que a menudo los conductores intentan conseguir precios muy superiores a los que corresponden.

La actitud a seguir a la hora de negociar una compra es la que adoptan los mismos laosianos en la mayoría de casos: el principio inviolable en esta situación es el que se conoce como “no perder la cara” (ver la página “trato social”). Esto significa que hay que actuar de una manera respetuosa, sin levantar la voz, sin poner al interlocutor en una situación comprometida, etc. Igual que ocurre en cualquier otra situación social en Laos, durante el regateo, tanto para gozar de la experiencia en sí misma como a efectos de su resultado, una actitud agresiva se encuentra completamente fuera de lugar y, al contrario, un trato amable y con sentido del humor suele conducir a resultados mucho más buenos y deseables.

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