POLÍTICA

ORGANIZACIÓN POLÍTICA

Laos se convirtió en la República Democrática Popular de Laos el 2 de diciembre de 1975, tras muchos años de guerra civil y de inestabilidad política que terminaron con la victoria comunista y la abdicación forzosa del rey. El único partido político legal en Laos es el Partido Revolucionario del Pueblo de Laos. Las políticas del Gobierno son determinadas por el Partido a través del Politburó, el poderoso núcleo duro del Partido, formado por once miembros, y en segundo lugar por el Comité Central, formado por cincuenta y cinco miembros, de donde provienen tanto los miembros del Politburó como el presidente, el primer ministro y el resto de altos cargos ministeriales. En cuanto al poder legislativo, la Asamblea Nacional, que aumenta su número de asientos en cada nueva elección, y es elegida cada cinco años por el pueblo de entre una lista de candidatos aprobada por el Partido, se reúne dos veces al año y es la encargada de aprobar las nuevas leyes, aunque la rama ejecutiva retiene la autoridad de emitir decretos vinculantes. La Asamblea Nacional es también la encargada de elegir el presidente, el vicepresidente y los miembros del cuerpo ministerial, todos los cuales ejercen su cargo por mandatos de cinco años.

Aunque se han aprobado un número de nuevas leyes durante los últimos años, el país es gobernado principalmente a través de la emisión de decretos. Laos adoptó su actual Constitución en 1991, y sus enmiendas más recientes datan del 2003. Esta nueva Constitución formalizaba el establecimiento de una economía de mercado, dejando atrás la fuerte planificación económica central de la primera década del Régimen, garantizando el derecho a la propiedad de los ciudadanos laosianos, y dando protección a la inversión extranjera y doméstica. Durante la primera década del siglo XXI, Laos sigue dirigido por líderes que participaron en la revolución anterior a 1975: en el año 2000 la mayoría de miembros del Politburó pasaban de los 70 años de edad pero, inevitablemente, durante los últimos años la vejez y la enfermedad han ido propiciando un lento relevo generacional. Sin embargo, el Partido mantiene un alto nivel de cohesión en el Politburó, y la promoción de rango va estrechamente ligada a la longevidad de sus miembros. Laos mantiene una pequeña fuerza militar, mínimamente financiada, que consiste casi exclusivamente en el Ejército del Pueblo de Laos. A pesar de las relativamente pequeñas dimensiones del ejército, el poder político de los altos rangos del estamento militar es muy elevado, y de hecho un gran porcentaje de los miembros del Politburó son militares.

Choummaly Sayasone

La cultura política de Laos depende en gran medida de relaciones familiares y personales, o de patronazgo. Bajo el antiguo régimen, los clanes poderosos eran constituidos por familias aristocráticas, mientras que hoy, las figuras poderosas son en su mayoría miembros del gobierno, pero se siguen moviendo según los mismos patrones. En un estudio económico del Wall Street Journal y The Heritage Foundation, donde se analiza el nivel percibido de corrupción de las instituciones, se sitúa a Laos en la posición 111 de 163 países, siendo la primera posición aquella en que la corrupción es menor. La corrupción es percibida por los laosianos como un fenómeno extendido. Hay que “untar” a los oficiales de bajo nivel para conseguir licencias de negocio, permisos de importación, etc. Según estudios de la ONG alemana Transparency International respecto a la corrupción percibida en el sector público, en el año 2012 Laos ocupaba la posición 160 de entre 176 países.

POLÍTICA EXTERIOR

La política exterior de Laos experimentó una transformación significativa a partir del colapso de la URSS y los regímenes comunistas de Europa oriental, con los que Laos había mantenido una relación estrecha y de los que había recibido asistencia desde el cambio de régimen de 1975. Sin embargo, se mantienen importantes elementos de continuidad: el Gobierno ha manifestado que sigue su compromiso con el marxismo y el leninismo, y ha expresado fraternidad con China y Vietnam, sus dos vecinos comunistas, que han seguido ejerciendo una fuerte influencia política y económica sobre Laos. Al mismo tiempo, Laos ha expandido sus lazos económicos hacia países industrializados (encabezados por Japón, Suecia, Francia y Australia), mientras continúa su asociación formal con la comunidad de países francófonos (aunque el conocimiento del idioma francés entre los laosianos decrece rápidamente y es sustituido por el inglés), y hace todo lo posible para conseguir asistencia de los organismos internacionales (Asian Development Bank, Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial). Muchos de los miembros de la antigua guardia de la élite política apoyan una relación más estrecha con Vietnam, mientras que los miembros más jóvenes se inclinan más hacia China, por otra parte los que buscan una reforma política y económica más amplia miran hacia Tailandia y Occidente.

 

VIETNAM
La más importante de las relaciones políticas bilaterales de Laos es con Vietnam. Hay que tener presente que la formación del movimiento comunista laosiano (Lao Issara) y la formación del gobierno de resistencia laosiano de 1950, los precedentes del actual régimen de Laos, fueron fruto de la iniciativa y apoyo de Vietnam. De hecho, más de tres cuartas partes del ejército del gobierno de resistencia laosiano eran vietnamitas, y de los 2.991 comunistas que formaban la sección laosiana del Partido Comunista de Indochina a principios de 1951 ¡sólo 81 eran laosianos! Los vínculos militares son todavía uno de los aspectos más destacados de las relaciones bilaterales entre Laos y Vietnam, que mantienen un Tratado de Amistad y Cooperación desde 1977 que especifica relaciones de defensa, delineación de fronteras y asistencia económica vietnamita en Laos.

 CHINA
La influencia de China en Laos es muy grande, y va en aumento. La relación entre los dos países tiene una naturaleza eminentemente económica, y las inversiones chinas en Laos han tenido un espectacular crecimiento durante la última década, hasta el punto que China se ha convertido en el segundo mayor inversor extranjero en Laos después de Tailandia. Los bajos precios hicieron que los productos chinos rápidamente invadieran los mercados de Laos, con las motocicletas chinas como símbolo más visible de este hecho. China está interesada tanto en los recursos naturales de Laos como en el mercado potencial que supone, para satisfacer las demandas de la población y el tejido industrial del sur de China. La fuerte presencia china en Laos ya es fuente de algunas tensiones regionales, y todo hace indicar que estas tensiones irán en aumento. Los datos del gobierno de Laos estiman que hay unos 30.000 chinos viviendo en el país, pero muchos analistas creen que el número real es diez veces superior. El número de comercios chinos aumenta diariamente sobre todo en el norte de Laos, mientras otros chinos se establecen en pueblos remotos como patrones y trabajadores de proyectos agrícolas comerciales, como es el caso de muchas de las nuevas plantaciones de caucho en Phongsali. Muchos de los trabajadores chinos se quedan ilegalmente en Laos después de completar los proyectos que han venido a realizar. La importante mejora de las infraestructuras de transporte que ha tenido lugar los últimos años, donde cabe destacar la carretera que atraviesa el noroeste de Laos uniendo la frontera china de Boten con la tailandesa en Huai Sai, está incrementando la llegada de chinos a un ritmo todavía superior, que podría multiplicarse si finalmente se lleva a cabo el proyecto de construir una línea de tren que una el sur de China con Viang Chan cruzando todo el norte de Laos.

TAILANDIA
Nas etnias dominantes de Laos y Tailandia comparten fuertes vínculos históricos y culturales, provienen de la misma fuente genealógica (Tai), y sus idiomas son muy próximos (una comparación con el catalán y el castellano no sería muy desacertada). De hecho, hay más personas de cultura y lengua lao en la región de Isan (en el noreste de Tailandia) que en todo Laos entero, debido a la anexión de la región de Isan por parte de Tailandia a finales del siglo XIX y principios del XX. La actitud de Tailandia hacia Laos denota cierto sentimiento de superioridad y paternalismo con respecto a su vecino pobre, y ello se refleja en la expresión tailandesa más común cuando se hace referencia a Laos: la tierra del hermano pequeño (müang nòng). A pesar de los actuales fuertes lazos comerciales y de inversión, el pasado histórico de disputas entre los dos países tiene un fuerte peso aún hoy en día en las complejas relaciones bilaterales entre Tailandia y Laos. Las reticencias a establecer una relación política (que no económica) más estrecha se dan sobre todo por parte de Laos, que tiene aún presente la gran pérdida de territorio laosiano anexionado por Tailandia, así como el fuerte apoyo tailandés al ejército de EEUU durante la Segunda Guerra de Indochina y el breve pero sangriento conflicto fronterizo de 1987-1988. Las relaciones entre los dos países han mejorado claramente desde el final de la Guerra Fría, y el riesgo de confrontación es aún menor desde la incorporación de Laos en la ANSEA (Asociación de las Naciones del Sudeste Asiático) en 1997, pero algunas disputas históricas se mantienen abiertas, referentes a la delimitación de las fronteras, a la actividad de la insurgencia, al tráfico ilegal de narcóticos y a la mano de obra inmigrante. Desde mediados de los años 90 Tailandia es de largo la principal fuente de inversión extranjera en Laos, en gran parte gracias a la construcción del Puente de la Amistad, inaugurado en 1994, que une los dos países atravesando el río Mekong cerca de la capital laosiana. De esta manera se abría el camino para establecer nuevos vínculos más allá de su gran aliado durante el colonialismo, la guerra y la guerra fría: Vietnam. Un segundo puente sobre el Mekong en Savannakhet, uniendo el sur de Laos con Tailandia, fue oficialmente inaugurado a finales del 2006, y en 2014 entró en funcionamiento un tercer Puente de la Amistad que une ambos países en el extremo norte, en Chiang Khong / Huai Sai.

friendship bridge

EEUU
No es de extrañar que tras la retirada americana del territorio laosiano y el cambio de régimen en Laos, la relación entre los dos países pasara por horas bajas. La relación se mantuvo fría hasta 1982, cuando hubo los primeros gestos de acercamiento, y no fue hasta diez años después, en 1992, cuando se restablecieron plenas relaciones diplomáticas, con el retorno de la representación diplomática en el la embajada. La búsqueda de cuerpos de soldados estadounidenses abatidos durante la guerra ha sido un foco de atención especial en las relaciones bilaterales. Otro aspecto destacado de la relación bilateral se encuentra en la lucha anti-narcóticos: EEUU ha estado detrás de las campañas de erradicación del cultivo de opio en el norte de Laos, reduciéndolo drásticamente de unas 42.000 hectáreas el año 1989 hasta unas 1.700 hectáreas en 2006 (un cambio de orientación considerable respecto la época de la Segunda Guerra Indochina, cuando encubiertamente EEUU fomentaban el tráfico de opio en la región para beneficio propio). El gobierno de EEUU aportó el año 2007 más de once millones de dólares a Laos, en áreas como la limpieza de zona afectada por municiones sin explotar, la lucha anti-narcóticos, la salud y la gripe aviar o la educación. Las ayudas para la detección y desactivación de municiones sin explotar son absolutamente ridículas, teniendo en cuenta que los EEUU son los principales responsables de la situación y que hasta hace unos años el Pentágono no empezó a desclasificar los mapas de misiones concretas de bombardeo que permiten detectar cuáles son las zonas de alta concentración de bombas aún no detectadas. Pero parece que las nuevas generaciones no guardan rencor: al ser preguntados sobre cuál es el país que más les gustaría visitar, en un estudio del Proyecto de Investigación Social de Viang Chan, los jóvenes urbanos eligieron los EEUU (32%) en primer lugar.

POLÍTICAS SOCIALES

En 2014 Laos se encontraba en la posición 139 del Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, de entre 187 países. A pesar de los progresos en el acceso a la alimentación, el 41% de niños de Laos de menos de cinco años sufren malnutrición crónica. Se trata de un fracaso de las políticas orientadas a la reducción de la pobreza ya que, si bien es cierto que la economía del país ha experimentado una notable mejora en términos globales, este hecho, junto al porcentaje de desnutrición infantil, pone de manifiesto que este gobierno de retórica comunista no se está poniendo suficiente empeño en la repartición de las riquezas del país. Por lo que respecta a la sanidad, el exilio de muchos de los médicos del país tras el cambio de régimen, en 1975, supuso un serio revés para el sistema sanitario de Laos. Para paliarlo, el Gobierno empezó a construir dispensarios médicos en la mayoría de provincias y a formar personal médico para hacerse cargo de ellos. No obstante, los servicios médicos están repartidos de manera desigual e insuficientemente equipados para hacer frente a las necesidades de la población, y sus trabajadores tienen a menudo una formación deficiente. Los trabajadores médicos de pueblo, que a menudo basan su actividad en medicinas tradicionales a base de hierbas, siguen formando una parte importante de la red de salud del país.

En el campo de la educación, poco después de llegar al poder, el Partido Revolucionario del Pueblo de Laos lanzó un programa con el objetivo de hacer llegar la educación a todos los rincones de Laos en una década, y a mediados de los 80 impulsó una gran campaña para la alfabetización de la población adulta. A pesar de la pobre financiación, la formación deficiente de los docentes y la falta de equipamientos, la alfabetización se ha incrementado considerablemente desde entonces, y el número de escuelas primarias y secundarias, profesores y de estudiantes han aumentado fuertemente. La Universidad Nacional de Laos a Viang Chan fue establecida en 1996, cubriendo el hueco dejado por el cierre de la antigua universidad del Gobierno Real por parte del régimen comunista. La lucha por la igualdad de oportunidades de la mujer no dispone del compromiso político necesario para reducir progresivamente la gran distancia entre las oportunidades de los miembros de ambos sexos. Esta desigualdad se encuentra fuertemente arraigada en el mantenimiento de roles sociales rígidos, y está presente en todos los niveles, siendo el terreno de la educación donde esto es más grave, ya que el menor grado de educación supone menores oportunidades laborales y de progreso económico. En cuanto a la representación política femenina, destaca el hecho de que la proporción de mujeres miembros de la legislatura nacional se triplicó entre 1990 y 2003, pero se trata más bien de un caso aislado que de una tendencia de la sociedad.

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POLÍTICAS DE CONTROL SOCIAL

Del mismo modo que en los países vecinos de China y Vietnam, la estabilidad política y el sistema de partido único son de importancia capital para el Gobierno y, al mismo tiempo que la Constitución de Laos supuestamente garantiza los derechos de la libertad de reunión, religión y expresión, en la práctica la disidencia es combatida con contundencia. El Gobierno tiene un fuerte control sobre la libertad de expresión y los medios de comunicación, y dificulta las prácticas religiosas fuera del budismo theravada, así como las formas de vida tradicionales de las minorías étnicas más impermeables a la asimilación por parte de la cultura dominante lao. Aunque la situación de los derechos humanos ha mejorado, el Gobierno sigue manteniendo un fuerte control sobre la población. En 1976 se lanzó una ambiciosa campaña de renovación ideológica y cultural: se pretendía transformar la vida moral, espiritual y cultural de los laosianos para crear “nuevos individuos” con una alta moral revolucionaria. Esta nueva cultura debía basarse en el amor al socialismo y al patriotismo. A pesar de esta proclama de ruptura con el pasado, la idea del “Nuevo Hombre Socialista” reflejaba valores conservadores con la cultura tradicional de los lao. De esta manera, con el cambio de régimen se reforzaron ciertos códigos de indumentaria, ya que se consideraba que algunas modas y formas de vestir estaban asociadas explícitamente con el “occidente capitalista” o el pasado “feudal”, de modo que se prohibió a los chicos llevar el pelo largo o vaqueros, a las chicas llevar zapatos de tacón o a las parejas andar cogidas por la cintura. Las mujeres debían vestir la tradicional falda larga o pha sin, y la música occidental estaba prohibida. En la década de 1980 se hizo evidente el fracaso de esta reforma, las restricciones se relajaron progresivamente y ​​durante la siguiente década los jóvenes ya empezaron a imitar abiertamente la forma de vestir de la juventud tailandesa, situación que sigue hasta día de hoy.

POLÍTICAS RELIGIOSAS

Con el cambio de régimen del año 1975, una de las primeras políticas del nuevo gobierno comunista fue combatir el poder del sangha (el clero budista), por tratarse de un potente símbolo de jerarquía que apoyaba a la monarquía. El Partido quitó la autonomía al sangha, introduciendo su ideología comunista dentro de las enseñanzas budistas, se prohibió la práctica arraigada de dar ofrendas a los monjes, al mismo tiempo que se invitó a éstos a hacer algún trabajo materialmente productivo. Los monjes fueron perdiendo su posición central en la vida de la comunidad, al mismo tiempo que perdían su estatus de ascetas espirituales a los ojos del pueblo. Fueron muchos los que colgaron los hábitos, aunque en recompensa a la sumisión bajo las directrices del Partido, el budismo fue reconocido oficialmente. Las supersticiones y el animismo fueron prohibidos, incluyendo la veneración de los espíritus (phi) y la práctica de la magia curativa rural. Desde la década de 1980 ha habido un relajamiento general de las políticas de control por parte del Gobierno, que también ha afectado a la religión. El budismo ha sido aceptado como una parte intrínseca de la identidad del país, el número de novicios se ha incrementado, y hoy en día los miembros del Partido tienen permitido participar en ceremonias budistas. Posiblemente el Régimen de retórica marxista incluso vea al clero budista con buenos ojos, ya que éste no hace manifestaciones contrarias al Gobierno y fomenta una concepción pacífica de la vida.

POLÍTICAS ÉTNICAS

La ciudadanía está garantizada a todos los habitantes de Laos sin discriminación. La Constitución adoptada en 1991 indica que la “población pluri-étnica de Laos” se encuentra en el corazón de los orígenes de la nación laosiana, y en el centro del trabajo de construcción de la patria, un claro intento retórico de promover la unidad dentro de una sociedad étnicamente tan diversa. El único artículo dedicado explícitamente a las minorías étnicas, el octavo, estipula que el estado “aplica una política de solidaridad e igualdad a los diferentes grupos étnicos, que tienen el derecho a preservar y desarrollar sus tradiciones, costumbres y culturas, a la Al igual que las de la nación “. “Cualquier acto de división y discriminación entre grupos étnicos está prohibido”. El Estado asegura “todas las medidas destinadas a desarrollar y continuamente mejorar los niveles económicos y sociales de todos los grupos étnicos”. No hay ningún estatus o tratamiento especial (económico, político o cultural) previsto para las minorías étnicas: el principio consiste en integrar todos los grupos étnicos en un único entramado político, económico y social. Dos consecuencias directas de la transformación de la escena económica afectan al medio ambiente y al modo tradicional de vida de las minorías étnicas que habitan en las montañas: en primer lugar, las políticas de desarrollo rural, en particular los programas de reasentamiento, y en segundo lugar la deforestación industrial. La recolocación es una de las respuestas del Gobierno para hacer frente al conflicto percibido entre los métodos de cultivo de tala y quema y los intereses estatales por la explotación de los recursos del bosque, ya que los bosques son una importante fuente de ingresos a través de la exportación de madera. Así pues, la legitimación oficial de estas políticas de reasentamiento es que se hace por el bien del desarrollo nacional y el bien colectivo. Un objetivo menos explícito de esta política es el de asimilación: se pretende integrar a las minorías étnicas dentro de la cultura del grupo étnico Lao dominante, a través de forzar a estos grupos a abandonar sus hábitats tradicionales, y a adoptar unas actividades económicas y un modo de vida radicalmente diferente.

(basado parcialmente en el texto de la Guia Cultural i Turística de Laos, publicación autoeditada en 2010, de Ferran Pons y Jordi Pla)

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